Limpiar el horno es una de las tareas más cansadas de la cocina. La grasa quemada, las salpicaduras de salsa y los restos de comida se acumulan rápidamente en las paredes, sobre todo cuando se cocina con frecuencia.
Aunque siempre habrá que mantener el horno de vez en cuando, existe un truco simple para evitar las limpiezas difíciles. El secreto es proteger el horno antes de cocinar y limpiar las pequeñas manchas de inmediato, antes de que se quemen.
Material necesario
Papel de horno
Una bandeja de horno
Un recipiente apto para horno
Bicarbonato de sodio
Vinagre blanco
Un paño de microfibra
Una esponja suave
Un bol con agua caliente
1. Proteger el fondo del horno
Antes de cocinar un plato que pueda derramarse, coloca una bandeja debajo del recipiente. Esta recogerá las gotas de salsa, el queso derretido, el aceite o los restos de comida.
No conviene poner papel de aluminio directamente sobre el fondo del horno, porque puede bloquear el calor, dañar el esmalte o alterar la cocción según el modelo.
2. Usar recipientes lo bastante grandes
Muchas manchas aparecen por usar recipientes demasiado pequeños o demasiado llenos. Cuando la salsa hierve, se derrama y cae sobre las paredes calientes.
Elige siempre un recipiente más grande de lo necesario, especialmente para gratinados, carnes en salsa, lasañas o preparaciones con queso.
3. Cubrir las preparaciones que salpican
Para los platos que salpican grasa, usa una tapa apta para horno o papel de horno colocado ligeramente encima.
Esto limita las salpicaduras en las paredes y mantiene el horno limpio durante más tiempo.
4. Limpiar las pequeñas manchas enseguida
Después de cocinar, deja que el horno se temple. Cuando ya no esté muy caliente, pasa simplemente una esponja húmeda sobre las manchas frescas.
Es mucho más fácil que esperar varios días. Una mancha fresca se quita en pocos segundos, mientras que una mancha quemada requiere mucho más esfuerzo.
5. Hacer una limpieza rápida con vapor
Coloca un bol con agua caliente dentro del horno todavía tibio y deja actuar de 10 a 15 minutos con la puerta cerrada. El vapor ayuda a ablandar los residuos ligeros.
Después, limpia con un paño limpio. Este método simple permite mantener el interior del horno más limpio sin frotar durante mucho tiempo.
6. Usar bicarbonato para las manchas difíciles
Si una mancha ya se ha secado, mezcla bicarbonato de sodio con un poco de agua hasta formar una pasta. Aplícala sobre la zona sucia y deja actuar de 20 a 30 minutos.
Frota suavemente con una esponja no abrasiva y luego enjuaga con un paño húmedo. Para terminar, seca bien para evitar residuos blancos.
7. Mantener las rejillas regularmente
Las rejillas suelen retener grasa. Para evitar que se vuelvan difíciles de limpiar, déjalas en remojo en agua caliente con detergente líquido después de varios usos.
Un mantenimiento ligero pero regular evita las grandes limpiezas pesadas.
Consejos importantes
Evita los productos demasiado agresivos si tu horno tiene un revestimiento delicado. Lee siempre las recomendaciones del fabricante antes de usar un producto de limpieza.
Nunca rasques el interior del horno con una cuchilla o una esponja metálica, porque puede rayar el esmalte.
Conclusión
No se puede evitar por completo limpiar el horno, pero sí se pueden evitar las limpiezas grandes y difíciles. Protegiendo el fondo, usando recipientes adecuados y limpiando las manchas rápidamente, el horno se mantiene limpio durante mucho más tiempo.
Con estos gestos simples, la limpieza se vuelve rápida, fácil y mucho menos cansada.

