Haga esto y la lavadora estará limpia y la ropa no tendrá malos olores.

Una lavadora puede parecer limpia por fuera, pero acumular en su interior restos de detergente, humedad, cal y suciedad. Con el tiempo, esto puede provocar malos olores que luego se transfieren a la ropa. Afortunadamente, algunos gestos sencillos permiten recuperar una lavadora más fresca y una ropa que huele a limpio.

¿Por qué la ropa huele mal después del lavado?
Los malos olores suelen venir de una mezcla de humedad, detergente mal enjuagado, suavizante acumulado y suciedad atrapada en la junta, el cajetín del detergente o el filtro. También los lavados a baja temperatura favorecen la aparición de depósitos y olores en el tambor.

Paso 1: limpiar la junta de la puerta
Empiece abriendo la puerta de la lavadora y tirando delicadamente de la junta de goma. A menudo es ahí donde se acumulan agua sucia, cabellos, pañuelos olvidados y residuos.

Pase un paño empapado en agua caliente y jabón por el pliegue de la junta. Si ve manchas negras, frote suavemente con un cepillo de dientes viejo. Después, seque con un paño limpio.

Paso 2: lavar el cajetín del detergente
Retire el cajetín del detergente, si es posible. Enjuáguelo con agua caliente y frote las esquinas con un cepillo pequeño. Los restos de detergente y suavizante pueden formar una capa pegajosa responsable de los malos olores.

Antes de volver a colocar el cajetín en su sitio, seque también el interior del compartimento.

Paso 3: limpiar el filtro
El filtro retiene pequeños objetos, fibras y suciedad. Cuando está sucio, el agua se evacua mal y pueden aparecer malos olores.

Coloque una toalla o un recipiente delante de la tapa del filtro, ábrala con cuidado, deje salir el agua y luego retire los residuos. Limpie el filtro con agua caliente, séquelo y vuelva a colocarlo correctamente.

Paso 4: hacer un lavado en vacío
Inicie un ciclo en vacío a alta temperatura, idealmente a 60 °C o 90 °C si su lavadora lo permite. Puede añadir un vaso de vinagre blanco en el tambor para ayudar a refrescar y descalcificar ligeramente la máquina.

Este lavado permite limpiar el interior del tambor, los tubos y las zonas difíciles de alcanzar.

Paso 5: dosificar bien el detergente
Poner demasiado detergente no hace que la ropa quede más limpia. Al contrario, el exceso de producto puede quedarse en la lavadora y favorecer los malos olores. Respete la dosis indicada según la cantidad de ropa y la dureza del agua.

Paso 6: evitar demasiado suavizante
El suavizante puede dejar una película grasa en la lavadora y en los tejidos. Úselo en poca cantidad, o sustitúyalo de vez en cuando por un poco de vinagre blanco en el compartimento del suavizante, salvo contraindicación del fabricante.

Paso 7: dejar la puerta abierta después del lavado
Después de cada lavado, deje la puerta entreabierta y abra el cajetín del detergente. Esto permite que la humedad se evapore y limita la formación de moho.

Truco sencillo para mantener un buen olor
Una vez al mes, haga funcionar la lavadora en vacío con agua caliente y limpie la junta, el cajetín y el filtro. Este pequeño mantenimiento regular evita los olores persistentes y mantiene la lavadora más sana.

Qué evitar
Nunca mezcle vinagre blanco y lejía. Evite también dejar la ropa húmeda durante varias horas en el tambor, porque puede adquirir rápidamente un olor desagradable.

Conclusión
Para una lavadora limpia y una ropa sin malos olores, hay que limpiar sobre todo las zonas escondidas: la junta, el cajetín del detergente y el filtro. Añada un lavado en vacío regular, una buena ventilación después de cada ciclo y una dosis razonable de detergente. Con estos gestos sencillos, la lavadora se mantiene fresca durante más tiempo y la ropa sale más limpia.

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