La cocina es un lugar convivial donde se preparan una multitud de platos sabrosos, pero también es un blanco privilegiado para algunos insectos. Atraídos por las migajas, la comida o la humedad, estos intrusos no deseados y a veces repulsivos se convierten rápidamente en una fuente de incomodidad. Descubrimos 8 insectos particularmente molestos que se pueden encontrar en la cocina, y los mejores consejos para deshacerse de ellos.
1 – Los mosquitos
Los mosquitos, pequeños insectos voladores, invaden rápidamente las cocinas cuando encuentran fruta madura, cáscara o restos de comida al alcance de sus pequeñas patas. Estos insectos proliferan en ambientes cálidos y húmedos, lo que también hace que los cubos de basura estén mal cerrados y los fregaderos sean particularmente atractivos.
Para limitar su presencia, es esencial arrojar regularmente los desechos orgánicos, limpiar las bandejas, el gotero y los sifones del fregadero de cocina, almacenar la fruta en recipientes herméticos. En paralelo, se instala en una esquina una trampa casera a base de vinagre de sidra o vino tinto para atraer a estos parásitos y capturarlos y eliminarlos fácilmente.
2 – Las hormigas
Las hormigas forman colonias bien organizadas, listas para buscar comida en cuanto encuentran una oportunidad. A veces hay tantas mujeres en los armarios que desprecian a mucha gente. Hay que saber que una simple gota de miel o alguna miga olvidada pueden bastar para atraer a estos insectos. Una vez trazado el camino, regresan en número. De ahí la importancia de hacer la limpieza todos los días para detectar la mínima suciedad.
Para eliminar a las hormigas, es esencial identificar su punto de entrada. La tarea es delicada porque estos hiyompteros entran en la casa a través de pequeños pasos. Las grietas, los marcos de las ventanas o los zócalos son lugares propicios para su infiltración. Las soluciones naturales, como el marc de café o el zumo de limón, permiten opacar sus trazas olfativas. Para una mayor eficacia, una mezcla de bicarbonato de sodio y azúcar actúa como un veneno natural.
3 – Los ácaros de la comida
Se trata más precisamente de la pirala de la harina -a menudo confundida con el ácaro textil-, que ataca los productos secos almacenados en los armarios. El arroz, la harina, los cereales o las pastas alimenticias, bien provistos de almidón, constituyen objetivos privilegiados. Estos lepidópteros ponen huevos en estos alimentos, dejando tras ellos filamentos o capullos visibles dentro de los envases. Sus hámsteres se convierten en mariposas cuando la temperatura es favorable; de lo contrario, quedan larvas y esperan a que las condiciones mejoren para transformarse.
Para eliminar una plaga de moscas alimentarias, es necesario vaciar completamente los armarios, desechar los productos contaminados y limpiar las superficies con vinagre blanco. Las latas y otros recipientes herméticos de vidrio o plástico duro son esenciales para mantener los alimentos protegidos contra futuras invasiones.
4 – Las cucarachas
Repugnantes, las cucarachas son los visitantes nocturnos de las cocinas más temidas. Capaces de infiltrarse en cada rincón, estos insectos se deleitan con nuestros desechos y sobreviven incluso en condiciones extremas. Proliferan en lugares cálidos y húmedos, como detrás de electrodomésticos o debajo del fregadero.
Una vez que detectamos las cucarachas, es crucial actuar rápidamente. Limpieza a fondo, eliminación de fuentes de agua estancada y utilización de trampas específicas
5 – Los peces de plata
A pesar de su nombre, los peces de plata no son peces, sino insectos nocturnos que aprecian los ambientes oscuros y húmedos. Es desagradable encontrarlos en casa. En la cocina, a menudo se refugian detrás de los plintos o en los armarios poco ventilados. Su dieta incluye migajas, residuos de alimentos o productos que contienen almidón.
Para eliminarlos, es esencial airear los espacios y reducir la humedad. Las trampas a base de azúcar y bicarbonato de sodio o los repelentes naturales, como los aceites esenciales de lavanda o de citronela, son igualmente eficaces para limitar la presencia de estos insectos no alados (antiestantes) poco congelantes que también se llaman lepismas.
6 – Los escarabajos de las mercancías almacenadas
Los ácaros y otros escarabajos son parásitos particularmente molestos cuando infestan productos secos como harina, arroz o cereales. Sus larvas, inicialmente invisibles, se desarrollan en el interior de los alimentos y acaban por estropear todo el contenido del envase.
Para evitar estas invasiones, congelar los productos durante 48 horas inmediatamente después de la compra ayuda a matar las posibles larvas. Pero esto no exime de almacenar posteriormente estos alimentos en frascos herméticos y de realizar una limpieza regular de los armarios. Pero si se produce una infestación de las existencias, es absolutamente necesario desechar todos los productos afectados.
7 – Las moscas domésticas
Las moscas están entre los insectos que más nos repugnan, ¡sobre todo cuando invaden la cocina! Se posan sobre los alimentos y la mesa que pueden contaminar. Se sienten atraídas por los productos alimenticios no protegidos, como la carne, los embutidos, el pescado y el queso cuando preparan las comidas en particular, pero también por las frutas bien maduras y las que están en descomposición y por los desechos. Invaden rápidamente la cocina cuando las condiciones son favorables.
Para mantener alejadas las moscas, las soluciones naturales como el clavo o la albahaca en maceta actúan como repelentes eficaces. El mantenimiento regular de las superficies (que incluye la encimera y la mesa de la cocina), limpiar la papelera con la mayor frecuencia posible y mantenerla siempre cerrada son buenos hábitos que limitan la presencia insoportable de moscas.
8 – El tribolium rojo de la harina
Otra vez un escarabajo poco apetitoso que ataca los productos secos como cereales, sémola y harina, primero en almacenes, pero que acabamos encontrando en nuestra despensa. Se introduce en los envases para alimentarse. Su presencia se detecta a menudo por puntos negros o cúmulos de materia en los alimentos contaminados. Para evitar la aparición de este insecto plano y rojizo, es fundamental controlar los envases a su regreso del supermercado y trasladar los productos secos en tarros herméticos para conservarlos de forma segura. En el caso de una infestación por la espalda fría, una limpieza minuciosa de los armarios con vinagre blanco seguida de un secado completo permite limitar el riesgo de reincidencia.
La prevención es clave para evitar que insectos repugnantes se instalen en el hogar. Deben adoptarse sin demora algunas buenas prácticas para mantener una cocina limpia e invulnerable a las plagas. Limpieza diaria, mantenimiento frecuente de todos los electrodomésticos de cocina, lavado del frigorífico y de las pequeñas esquinas de la cocina, control de la humedad, El almacenamiento de los alimentos en recipientes de vidrio con tapón hermético y la eliminación frecuente del contenido de la papelera son hábitos a seguir. Es simple, de sentido común y súper eficaz.

