Congelar tomates es un truco sencillo para evitar desperdicios y tener siempre una base lista para salsas, sopas, guisos y platos calientes. Es especialmente útil cuando los tomates están muy maduros o cuando los encuentras a buen precio.
Material necesario
Tomates maduros
Agua
Un cuchillo
Una tabla de cortar
Bolsas para congelador o recipientes herméticos
Etiquetas o un rotulador
1. Elegir los tomates adecuados
Usa tomates maduros, sanos y sin partes dañadas. Los tomates muy maduros son perfectos para salsas y sofritos, porque tienen más sabor y se congelan bien.
2. Lavarlos y secarlos bien
Lava los tomates bajo el agua corriente y sécalos con un paño limpio. Este paso ayuda a evitar que se forme demasiado hielo en el congelador.
3. Congelarlos enteros
El método más rápido es congelar los tomates enteros. Colócalos en una bandeja sin que se toquen, congélalos durante unas horas y luego pásalos a una bolsa para congelador.
4. Quitar la piel fácilmente
Cuando los necesites, pasa los tomates congelados bajo agua tibia durante unos segundos. La piel se desprenderá con mucha facilidad, sin necesidad de escaldarlos.
5. Congelarlos en trozos
Si quieres ahorrar tiempo al cocinar, corta los tomates en trozos antes de congelarlos. Guárdalos en bolsas en porciones pequeñas, así usarás solo la cantidad necesaria.
6. Preparar una base lista para salsa
Puedes triturar los tomates maduros y congelar la pulpa en recipientes o moldes para hielo. Los cubitos de tomate son perfectos para dar sabor a salsas, risottos, sopas y verduras.
7. Etiquetar las porciones
Escribe la fecha en las bolsas o recipientes. Así sabrás siempre qué tomates usar primero y evitarás olvidarlos en el congelador.
8. No usarlos para ensaladas
Después de congelarlos, los tomates quedan más blandos y acuosos. Son ideales para platos cocinados, pero no sirven para ensaladas ni preparaciones donde se necesita una textura firme.
9. Ahorrar cuando están de temporada
Compra tomates cuando estén más baratos o en temporada, y congélalos en porciones. Así tendrás una reserva práctica y reducirás compras fuera de temporada.
10. Evitar desperdicios
Si tienes tomates demasiado maduros, no los tires. Retira las partes dañadas si las hay y congela el resto para preparaciones cocinadas. Es una forma fácil de ahorrar y aprovechar todo lo que tienes.
Conclusión
Congelar tomates es un método práctico, económico e inteligente. Enteros, en trozos o triturados, te permiten tener siempre una base lista para cocinar y ahorrar dinero evitando desperdicios innecesarios.

